Hay canciones que empiezan a sonar y, casi de inmediato, devuelven una época entera: las fiestas de adolescencia, los amigos de la escuela y las noches en las que el reguetón empezaba a marcar el pulso de barrios, discotecas y reuniones.

El renovado interés por la llamada “Universidad del Perreo”, iniciativa vinculada a Wisin, ha vuelto a poner el foco en los temas que ayudaron a construir la historia internacional de la música urbana. Entre una lista de clásicos prácticamente inagotable, cinco canciones siguen ocupando un lugar destacado en la memoria de varias generaciones.

Cinco himnos de la vieja escuela

“Pa’ Que Retozen”, de Tego Calderón

Tego Calderón publicó esta canción en 2002 dentro de El Abayarde, su álbum debut. Su arranque pegadizo y su energía festiva la convirtieron en una pieza difícil de ignorar cuando sonaba en una celebración.

“Gasolina”, de Daddy Yankee

Incluida en Barrio Fino, “Gasolina” fue uno de los temas decisivos para que el reguetón alcanzara una dimensión mundial. Grabada a finales de 2003, terminó convertida en un himno de fiesta. En 2021, Rolling Stone la situó en el puesto 50 de su selección de las 500 mejores canciones de todos los tiempos.

“Rakata”, de Wisin & Yandel

El dúo puertorriqueño incorporó “Rakata” a la producción Más Flow 2. Con el paso de los años, la canción se consolidó como uno de sus clásicos y, según el material de referencia, supera los 534 millones de reproducciones en Spotify.

Un clásico asociado a Don Omar

El repertorio de la vieja escuela también tiene una parada imprescindible en Don Omar. El tema al que alude la revisión fue publicado originalmente en 2002 como parte de MVP y apareció después, en 2003, en The Last Don, el álbum de estudio debut del artista. La canción contribuyó a afianzarle como una de las grandes figuras del género y todavía funciona como referencia del reguetón de aquella etapa.

“Los Anormales”, de Divino y Daddy Yankee

Las colaboraciones también forman parte de la memoria del género. “Los Anormales” se estrenó el 2 de agosto de 2004 dentro del álbum Todo a su tiempo, de Divino. Desde su lanzamiento, el sencillo pasó a formar parte de la colección de éxitos que definieron la vieja escuela.

Más allá de las cifras o de los años transcurridos, estos temas mantienen una capacidad común: bastan unos segundos para reactivar recuerdos y devolver a la pista de baile una época clave en la expansión del reguetón.